Es época de los premios Nóbel pero también de los no tan conocidos Ig Nóbel. Para los que no conocen o no han escuchado de ellos, existen dos características principales que los distingue. 1) Ya fueron otorgados (no como los Nóbel que tardan semanas en anunciar los ganadores) y 2) son avances en la ciencia que primero te hacen reír y después pensar; son premios que buscan celebrar lo inusual e imaginativo – también buscan despertar el interés de la gente en la ciencia, la medicina y la tecnología.
La ceremonia se llevó a cabo en Harvard el 1ro de octubre y, como siempre, a ella asistieron los condecorados con el premio Nóbel del año pasado y entregaron los premios a los ganadores de este año.
Este año se dieron premios en los campos de: veterinaria, medicina, paz, química, economía, física, literatura, salud publica, matemáticas y biología. Los que más resaltan, según mi inequivocable sapiencia sobre el hecho (o sea, porque yo lo digo), son el de la paz, física, salud pública y, obviamente, química.
El premio a la paz se lo llevó Stephan Bollinger et. al. por realizar un experimento para comprobar si una botella de cerveza vacía causa más daño que una botella de cerveza llena. El resultado: las dos sobrepasan el umbral de fractura de cráneo y, por lo tanto, pueden ser una herramienta peligrosa en una pelea.
El premio en física se lo dieron a Katherine Whitcome por su investigación de por qué las mujeres embarazadas no pierden la estabilidad. La respuesta: el reforzamiento de las vértebras lumbares, algo que también poseían los Australopitecus, lo cual sugiere que es una adaptación evolutiva anterior a la especie Homo.
Elena N. Bodnar, Raphael C. Lee, y Sandra Marijan recibieron el premio a la salud pública por inventar un brassier que puede convertirse en dos máscaras anti-gas en caso de ser necesario (una para la portadora del sostén y otro para alguien que lo necesite).
Por último, el premio de química fue para los mexicanos Javier Morales, Miguel Apátiga, y Víctor M. Castaño por crear diamantes del tequila.
Estos premios, aunque de entrada pueden sonar ridículos, son de gran importancia porque aportan una visión humorística e interesante a la ciencia y promueven que el público en general se involucre en los descubrimientos del momento.
Les recomiendo que se den una vuelta por la página de los Ig Nóbel para leer las investigaciones que han ganado en los últimos 19 años que se han celebrado dichos premios.
El misterio de la conciencia
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